dijous, 10 de gener de 2013

No seas...

No seas...
un granito de arena
en medio del desierto.
Sé un puñado de arena
movida por el viento
que crea montañas
y paisajes de ensueño,
donde pueda perderme
envuelta en deseo...

No seas..
una gota de agua
caída del cielo.
Sé el charco que queda
pasada la tormenta,
aquel que refleja
el cielo sereno
cuando la borrasca cesa,
donde pueda beber
y calmar mi sed...

No seas...
una mota de sal
en medio del mar.
Sé el condimento
que dé sabor intenso,
que alegre la vida
en el preciso momento,
que sea la chispa
que encienda mi fuego...

No seas...
Una hoja seca
marchitada en el suelo.
Sé mullida almohada
que el otoño ha dejado,
donde reposar mi alma
y olvidar los miedos,
que cierre los ojos
y crezcan mis sueños...

 ©Reservados todos los derechos del texto

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